jueves, 30 de enero de 2025

Sidi, anuncio 1999

SIDI es calidad y si te lo dice un gran ciclista como Michele Bartoli que acababa de fichar por Mapei, cualquiera dice que no.

Michele Bartoli durante los 12 años como profesional estuvo enrolado en las filas de: Mercatone Uno, MG Maglificio, Asics-CGA, Mapei, Fassa Bortolo y CSC.


viernes, 24 de enero de 2025

Maximino Perez, entrevista META 2000

En esta ocasión no he escrito este texto, es una preproducción de una entrevista que publicaron en el mítica periódico de ciclismo META 2000.


La entrevista es a un hombre al cual conozco, que coincidimos en muchas carreras que iba a Fuenlabrada y que para mi fue un referente para todos los chavales que a mediados de los 80 que dábamos nuestras primeras pedaladas, este no es otro que Maximino Pérez Montero "Mino".

Esta es la reproducción de la entrevista y podéis saber mas sobre su trayectoria deportiva visitando el blog de la Asociacion Iberica de Historiadores y Escritores de Ciclismo.


MAXIMINO PÉREZ, PATANEGRA 
JUAN OSÉS para META2MIL, año 2010


META 2000.-En 1977 se funda la Unión Ciclista Fuenlabrada, inagotable cantera del ciclismo madrileño, y aquí arranca tu carrera como técnico pero, ¿qué había hecho hasta entonces Maximino Pérez? 
-Estudié el bachiller superior en los Franciscanos y luego Agrónomos en Madrid, aunque no acabé. Jugué en Primera Regional con el Europa de Carabanchel. Fui vendedor de coches, me casé muy joven… En fin, que no tuve tiempo para aburrirme. 


-¿Cuál es tu labor en esta entidad hasta el 84? 
-Fui secretario del presidente Tomás López y luego hice un curso de monitor deportivo con José María Cagigal. En el 78 hice otro de director deportivo y luego monté con el director de una auto-escuela local un equipo modesto. En el 82 dirijo el Otero-Fuenlabrada amateur y en el 83 ganamos seis pruebas por etapas. Mis corredores fueron Gutiérrez Mayor, que me enseñó mucho, y Cedena, Martínez Oliver, Herranz, Mariano Bayón, Rafael García, que ganó dos ediciones de la Vuelta a Sevilla, delante de Delgado y de Ruiz Cabestany… 

En 1984 se crea el Dormilón y el patrón, Luis Cuens, le ofrece dirigirlo. Maximino no se lo piensa y da el salto a la categoría máxima. Este modesto equipo nace con una docena de profesionales que tienen que luchar contra el gran potencial de Kelme, Reynolds, Teka o Zor. En esta primera temporada la modesta escuadra madrileña se tiene que conformar con una única victoria, la que alcanza Jesús Guzmán en el Circuito de Getxo. Y todos contentos. 




-¿Recuerdas aquella primera victoria del Dormilón? 
-Fue emocionante. Guzmán no pudo levantar los brazos porque venían detrás los Teka como rayos. Y yo levanté los brazos mirando al cielo, dando gracias a quien hay que darle. Fue un gran momento. En el 85 Eddy de Bie gana una etapa de la Vuelta a Murcia y otra de la Vuelta a Andalucía más las metas volantes. No es un gran bagaje, pero es lo que había. A finales de este año se anuncia el fichaje de Van Impe. En el 86 se encuentran en el equipo, éste y Benny van Brabant. Van Impe, vencedor del Tour 76, cobra siete millones por esa temporada. A pesar de rondar los 40 años, gana los Valles Mineros y una etapa, concluyendo la Vuelta en el puesto undécimo. Córdoba y Moreno ganan una etapa cada uno de ellos en vueltas de una semana. Por su parte, Van Brabant suma 12 parciales. Su insolencia le lleva a ganar el Gran Premio Zizurkil por delante de Echave. Por su parte Córdoba gana una etapa de la Vuelta a Murcia que gana Ruiz Cabestany. 

-¿Fue rentable Van Impe para el equipo? 
-Van Impe fue un buen fichaje y dio un gran rendimiento. Para mí fue admirable porque en aquella época pasó por muchos problemas personales. Pero era un gran profesional y se cuidaba mucho. Creo que por mi parte supe ponerlo en su sitio en alguna circunstancia más bien delicada porque tampoco se puede tratar como a un novel a un ciclista que tiene 40 años y el gran palmarés que tenía. 


En el 87 se van las figuras belgas y Córdoba gana el Masferrer, obteniendo el equipo de Maximino algunas victorias menores. Por su parte, Mariano Sánchez se ocupa de darle chispa a un grupo muy luchador. Difícil para su equipo competir con el BH de Cubino, Echave, Fuerte y Pino; el Kas de Kelly y Da Silva; el Reynolds de Arroyo, Mauri, Gorospe e Indurain; el Teka de Dietzen y Chozas; o el Seat-Orbea de Lejarreta. A final de temporada Seur se desliga de Reynolds y forma equipo propio. En el 88 Seur recoge la estructura del Dormilón-CR y esto incluye a su director deportivo. Con 16 hombres, Maximino inicia una temporada en la que su mayor éxito es una etapa en la Vuelta de Francisco Navarro después de una escapada de 216 kilómetros. En el equipo hay algún problema interno y Maximino expulsa a Córdoba de esta carrera por unas declaraciones. Por su parte Noël Dejonckheere se impone en una etapa de la Ruta del Sol. 

-¿Soñabas con alcanzar mayores metas, quizás ganar una Vuelta a España? 
-Bueno, no tenía equipo para ello y la competencia era muy dura, pero soñar es libre y podía ocurrir un año u otro. En 1989 Seur ficha a un Blanco Villar flojo en las dos últimas temporadas, y a Giovanetti, mejor corredor joven en el Giro 86. Pero son los modestos quienes salvan la temporada: Joaquín Hernández gana la segunda etapa de la Vuelta y Vicente Ridaura la Vuelta a Galicia. La inclusión de Giovanetti abre las puertas del Giro y éste concluye en el octavo puesto. 


-¿Cómo fue aquel Giro? 
-La verdad es que yo estaba molesto con Giovanetti porque en la Vuelta no hizo nada. Estaba preparando el Giro y aunque tuvo grandes rivales empezando por Bugno, pudo haberlo ganado. En principio hizo frío y mal tiempo, y esto a Marco le iba muy bien. Cuando se suspendió la etapa del Gavia estaba el quinto en la general y además éramos los primeros por equipos con Unzaga y Blanco andando muy bien. Fue una decepción muy grande. BUEN AMBIENTE ENTRE LOS DIRECTORES DEPORTIVOS.

-Los directores deportivos de entonces hablan de tu buen humor. Para ellos tú eras “Patanegra” y algunos dicen que tú buscaste motes para todos ellos. Perurena era Txapelgorri; Linares, Gorilón, y Echávarri, Jomeini. ¿Teníais problemas entre vosotros? 
- (Ríe) No, no, el que ponía los motes era “el Casero”, Perurena. Lo que sí creo es que desde entonces no ha habido ese buen ambiente entre los directores. Yo era Patanegra, Unzué el Abanicos, Miguel Moreno era Michael Brown, a Mínguez le llamábamos Monglorio. Entre nosotros nos teníamos cariño. Y luego yo tuve la suerte de que los que fueron mis ídolos, como el Chepa Ocaña o Bahamontes, después fueron mis amigos. A finales del 89 se anuncia el fichaje de Pino tras nueve años en BH. En el 90 son frecuentes los roces con los organizadores de carreras, pero el equipo está más reforzado y gana la Vuelta con Giovanetti que rentabiliza al máximo una escapada en la quinta etapa 

-Tuvisteis rivales muy difíciles. 
-¿Fue difícil la victoria de Giovanetti? 
-Yo sabía desde el principio que Pino no era mi hombre para aquella Vuelta, porque estaba en un mal momento. Y Giovanetti se quería marchar del equipo, así es que tuve que andar lidiando con ese tema hasta arreglarlo. Pero a principios de temporada se rompió una muñeca. Para decirlo bien claro, mi hombre para aquella Vuelta era Recio, que venía de ganar la Vuelta al Alentejo y dos etapas de una forma brillante. Pero Recio andando en moto se rompe un pie. Ahí empiezan mis problemas, porque luego Hermans se retira y Pino no marcha. Pero Giovanetti se metió en aquella escapada y luego tuvimos mucha suerte, y también en esas luchas que suele haber en las grandes por etapas entre amigos y enemigos, supimos estar en el lugar oportuno. 

-Supongo que en Fuenlabrada serías recibido como las tropas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. 
-Algo así. Yo estaba en una nube y la gente me recibió como a un héroe. Ciertamente ganar una de las grandes con nuestros medios no fue una hazaña desdeñable. Fuenlabrada vivió una de sus fiestas más ruidosas. El italiano gana contra todo pronóstico a pesar de los Delgado, Indurain, Herrera, Parra, Bernard o Lejarreta. Luego Seur acude al Giro y Giovanetti hace tercero en una edición dominada por Bugno del principio al final. 

-¿Fue Bugno tan superior? 
-Bugno anduvo muy bien y además tenía un buen equipo. Luego Mottet se nos metió entre medio. Pero te aseguro que para nosotros subir al podio era muy importante en ese momento. En el Tour, Giovanetti, Hermans y Pino son la base del equipo. El balance del año se completa con varias etapas de Mathieu Hermans y la victoria de Recio en la Vuelta al Alentejo. 

-¿No fue demasiada metralla, sobre todo para Giovanetti, eso de correr el Tour después de ganar la Vuelta y hacer podio en el Giro? 
-Reconozco que fue un error mío. Pero también te digo que de cara a los patrocinadores del equipo no resultaba fácil rechazar la participación en la carrera más importante del mundo. La organización del Tour me exigía que llevara a Giovanetti, y Pino y Hermans teóricamente tendrían que estar bastante enteros al no haber acudido al Giro. Pero luego la desgracia nos persiguió y decepcionamos. Eso sí, no cambiaría por nada aquel paseo en bicicleta por los Campos Elíseos acompañado por los cuatro supervivientes del equipo, Pablo Moreno, Ridaura, José Rodríguez y Urea, todos ellos corredores de la cantera. 

En el 91 González Linares se hace cargo de la dirección del equipo, aunque Maximino sigue ligado al equipo como mánager general. También es presidente de la Asociación de Equipos Ciclistas de España. La cruz de la temporada es el positivo de Recio. Para paliar las bajas de Giovanetti y Pino, Maximino firma un acuerdo con Alfa-Lum para traspasar corredores soviéticos y ficha a Ronan Pensec. En la Vuelta a Asturias Ugrumov gana una etapa, otra Klimov en la París-Niza y el Masferrer es para Malcolm Elliot. 

-¿Se percibía en esa época a Ugrumov como un aspirante serio para las grandes por etapas? 
-Quizás quien no lo viera muy claro fuera Linares. Y eso porque cuando vino Piotr a nuestro equipo tenía esa mentalidad militar de los corredores que venían del Este y se veía supeditado al capitán, que era Ivanov. Pero era muy bueno y él mismo se empezó a dar cuenta de sus posibilidades cuando ganó la Vuelta a Asturias y también hizo un segundo en la Eibarresa detrás de Bugno. Creo que la organización del Tour hizo mal en no invitarnos ese año porque Ugrumov hizo el octavo en la Vuelta y no corrió en el Giro por lo que hubiera hecho un buen papel. Ugrumov era un corredor fino, inteligente y tenía calidad. Ya lo demostró más tarde cuando fue un muy digno rival de Indurain y un serio candidato a la victoria en las grandes por etapas. En el 1991 vuelve Blanco Villar y Ugrumov hace octavo en la Vuelta. En el 92 salvan la temporada varias parciales de Malcolm Elliot. 

-¿Cómo era Elliot? 
-Era la clase de ciclista que me hubiera gustado dirigir. Pero entonces el director era Linares. Elliot era una persona educada, preparada, y además un gran sprinter. Pero tengo que reconocer que nos equivocamos en su preparación, no puedo culpar de eso a Linares porque yo también intervine en ello. En el 93 empieza una nueva aventura, Deportpublic. En la Vuelta participa un equipo en el que se encuentran Ivanov, Klimov y Blanco Villar. Los medios dicen que Deportpublic hace una superoferta a Perico. 

-Al margen de los resultados deportivos, el mundo del ciclismo en España se encontraba muy revuelto. Así, por ejemplo, De la Morena acusa a José María García de comprar a las mujeres de los directores. ¿Qué generó aquel mal ambiente extradeportivo? 
-Casi prefiero no comentar esto. Con sus peculiaridades, José María García hizo mucho por el ciclismo en aquellos momentos, lo puso en lo más alto, y despertó muchas pasiones, muchos no le perdonaron su gran éxito profesional y tuvo detractores que tiraban a matar. 

DEPORTPUBLIC- CASTELLBLANC, DOS AÑOS PRECIOSOS En 1994 el equipo, realmente modesto, pasa a denominarse a partir de la Vuelta Deportpublic-Castellblanch. En el 95 continúa la aventura. 

-¿Cómo recuerdas aquellos dos años? 
-Fueron unos años preciosos. Tuve más satisfacciones y alegrías que victorias, es cierto, pero no disponíamos de grandes medios. Hubo la victoria de Galarreta en la Vuelta a Murcia por delante de Cubino. Pero sobre todo un ambiente familiar con unos chavales magníficos, Uría, José Rodríguez, Luis Pérez, Irusta… Y para mí fue una época de realización incluso espiritual, donde descubrí grandes valores de aquellas personas. Las marcas aparecen y desaparecen como estrellas fugaces. En 1996 asoma en el panorama MX- Onda. Y con esta aparición se inicia una serie negra para Maximino. El 19 de junio muere trágicamente en el Criterium de Fuenlabrada José Antonio Espinosa. Espinosa siempre se ponía el casco, declara Maximino tras del accidente. El corredor muere al día siguiente. Por su parte, Wust, Moller y Cordes, disputan el calendario español y portugués. 

-¿Te decepcionó Marcel Wust esta temporada? 
-No, al contrario, fue uno de los más rentables. Nos salió muy barato porque lo fiché en agosto para correr la Vuelta por un millón de pesetas. Y luego ganó 3 etapas, en La Coruña, Valencia y Madrid. Wust era un corredor inteligente y cuando tomó conciencia de que ya no estaba en carrera para lanzar a Kappes, nos dio grandes satisfacciones. Recuerdo aquella etapa que ganó en la Volta en Igualada, imponiéndose a grandes sprinters. Fue muy importante por lo que significó para el patrón del equipo, Juanjo del Olmo. Wust dedicó la victoria a su hija Mónica, que estaba muy enferma y casi milagrosamente se salvó más tarde. 

El año 97 echa a andar el Deportpublic-Toscaf. Para el equipo lo más importante de la temporada es la victoria de etapa de Anguita en la Vuelta. 

-Eleuterio Anguita era para tí algo más que un componente de los equipos por los que pasabas. ¿Qué tenía Anguita como corredor y como persona que lo hiciera tan especial? 
-En primer lugar era de la cantera. Como amateur fue campeón de España. Anguita fue un gran amigo y en el equipo era imprescindible, nos entendíamos a la perfección. Para mí fue muy especial, como también lo fueron en su momento Martínez Oliver y otros que fueron mi correa de transmisión en cada equipo. En el 98 es el Estepona en Marcha-Brepac. En el 99 el Fuenlabrada. La desgracia vuelve a golpear a un Maximino que vive para sacar adelante a sus corredores. A principios de temporada declara que su nuevo fichaje, el neoprofesional Sanroma, es el prototipo del sprinter que necesita España. Sanroma, sprinter revelación, tenía 22 años cuando muere en la Volta a Catalunya, chocando violentamente contra un bordillo a 1.300 metros de la meta y muriendo desnucado. 

-Casi parece tonto hablar hoy del futuro que tenía Sanroma en el ciclismo, cuando había logrado imponerse al mismísimo Cipollini… 
-Manolito era un portento físico y psíquico. Cuando murió sumaba cinco victorias y estábamos todavía a mediados de temporada. Siendo tan joven ya le respetaban sprinters de la categoría de Cipollini o Zabel. Era muy valiente y, psicológicamente, un ganador. Futuro tenía todo. Está visto que los últimos años de Maximino en el ciclismo van a ser de todo menos tranquilos. 


Otra desgracia tremenda golpea a su nuevo equipo, Relax-Fuenlabrada, al inicio del año 2000. A últimos de febrero muere Saúl Morales que participa en la Vuelta a Argentina, tras ser embestido por un camión. Maximino se encuentra en ese momento a 15 metros del venezolano. Inmediatamente los componentes del equipo abandonan la carrera. 

El director más popular, alegría por otra parte durante 20 años de compañeros y rivales, aguanta en activo hasta 2002. Es el fin de una carrera en la que ha habido un poco de todo, pero con la que jamás hubiera podido soñar antes de coger las riendas del Dormilón-CR. 

-Maximino, ya sabemos qué es lo más triste de esta historia, las tremendas desgracias ocurridas a Espinosa, Sanroma y Morales. ¿Y tus mayores alegrías? 
-Alegrías he tenido muchas, porque para empezar jamás había soñado con estar 20 años en la primera línea del ciclismo. Cada sponsor era una alegría y cada equipo, como criar a un nuevo hijo. En el capítulo de las desgracias, los tres puntos negros que has mencionado y otro anterior no menos doloroso, José María Madrigal, un corredor aficionado que ya había fichado por el Kelme cuando murió en un accidente. 

-¿Para ti quiénes han sido las personas que en tu época hicieron más por el ciclismo y por los ciclistas? 
-Creo que es justo reconocer la gran labor que hizo Santiago Revuelta Álvarez, responsable del Teka apoyado por Gómez Casuso, un enamorado del ciclismo. Santiago fue un impulsor del ciclismo moderno y a él le debemos un hecho histórico que cambió el ciclismo más que ningún otro. Recuerdo cuando tuvo el valor de no permitir que el equipo Teka saliera en aquella Vuelta que empezaba en Santander porque Enrique Franco, que luego fue mi patrón, no les pagaba las dietas. Por su acción y la creación de la Asociación de Ciclistas Profesionales al año siguiente todo cambió. Sinceramente, creo que el ciclismo todavía no le ha reconocido sus méritos, que fueron muchos. 

Tengo que hablar también de José María García. Sé que su forma de actuar era bastante peculiar, pero en cambio hizo mucho por el deporte y sobre todo por el ciclismo. Después de él no ha habido otra estrella mediática que se le parezca en fuerza e inteligencia. De Enrique Franco, cabeza visible de Deportpublic, te diré que llegó a tener hipotecadas dos de sus casas cuando la Vuelta no tenía televisión. Y sus socios, su hermano y Felipe Sáez de Trápaga, te diré que también hicieron mucho por el ciclismo. No todos los sponsors les pagaban y pasaron por verdaderas estrecheces en ciertos momentos. 

Por último tengo que destacar la labor de un buen montón de médicos, abnegados y trabajadores, que hicieron mucho por la mejora de los ciclistas en todos los aspectos. Es cierto que hay alguna excepción, pero en general la labor de los médicos de mi época fue extraordinaria. 

-¿Qué hace hoy Maximino Pérez, además de comer opíparamente en el restaurante de su amigo el laureado Palmiro de Fuenlabrada? 
-(Ríe) Para mí supone un gran placer poder atender y disfrutar de la compañía de tantos amigos con los que por desgracia podía estar en pocas ocasiones durante mi época de técnico del ciclismo. Y, por supuesto, después de comer, poder ver por televisión las carreras con la comodidad que no tuve durante aquellos años y rodeado de esos amigos. 


Fotos: RR.SS., Mondelopress, AS, Munideporte